Podemos definir una contraseña robusta de una forma muy sencilla, para ello nos basaremos en una frase que siempre recordemos o en un texto de un libro, por ejemplo:
«En lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme».
Sobre esta frase aplicaremos una serie de normas, cada uno puede definir las suyas propias.
De esta manera la frase anterior quedaría (por pasos):
De esta manera conseguiremos una contraseña robusta.