En esta última fase indicaremos en un informe todas las vulnerabilidades que hayamos encontrado, las pruebas de concepto pertinentes y todo el proceso llevado a cabo para que el equipo al que le corresponda pueda subsanarlas.
Realmente el informe es lo único que ve el cliente de nuestro trabajo, por lo que debe ser meticuloso, exacto y sencillo para que el cliente no tenga dudas.