La moral de los hackers, crackers o phreakers se indica por el color de “su sombrero”, un hito que comenzó en el origen de estas prácticas como metáfora a las antiguas películas western, en el que el protagonista, el héroe y buen samaritano del filme llevaban un sombrero blanco, mientras que su rival, el villano, hacía uso de un sombrero negro.

Por lo tanto, se hace uso de apodar a los auditores de seguridad en sistemas informáticos como hackers de “sombrero blanco”o también conocido como hacker ético; mientras que su némesis es un hacker de sombrero negro, al que también se le denomina “cibercriminal”.