La tendencia natural de confiar en otros y prestar ayuda es la base de la ingeniería social; bajo esos preceptos un ciberdelincuente realizará sus actuaciones, por ejemplo, pidiendo ayuda para abrir una puerta porque va cargado con una caja, ante esa situación cualquier persona suele abrir la puerta amablemente.
Normalmente las personas no somos conscientes e ignoramos los peligros y efectos de los ataques de ingeniería social, abriendo paso al ciberdelincuente del ejemplo anterior estamos dando paso a una zona quizá restringida o a una persona no autorizada, pudiendo tener este acto graves consecuencias para nuestra empresa (robo de información, robo de material, coacciones...).
Se suele apelar también al deber moral y prometer algo «por nada a cambio», incitando a la avaricia del ser humano.